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En busca de la verdad

En busca de la verdad

 

La denuncia del posible “asesinato” del poeta Pablo Neruda, surgió 40 años después de su muerte. La causa judicial significó que sus restos fueran exhumados el 8 de abril del 2013. Tras múltiples investigaciones, con participación de expertos nacionales y extranjeros en dos ocasiones, la última ocurre en estos días. El Ministro Mario Carroza instruyó que los restos volvieran a su tumba en Isla Negra en 2015. El proceso aún no tiene sentencia definitiva.

La Fundacion Neruda ha prestado toda la colaboración posible y entregado los antecedentes que posee, con relación a esta causa de la que forma parte.

 

A este respecto quiero señalar algunas precisiones que son parte de la historia íntima del poeta, no desde mi posición de Presidente del Directorio de la Fundación, sino como vecino isleño, amigo y arquitecto de nuestro poeta.

 

En una carta de Pablo Neruda, dirigida a su camarada y amigo, el escritor Volodia Teitelboim, el 30 de septiembre de 1971, poco antes de obtener el Premio Nobel, el poeta dice:

 

“Te escribo desde la clínica, en donde estoy todavía sometido a exámenes que me tienen flaco y deprimido, necesito una buena carta tuya para reconfortarme.

 

“A mediados de octubre regresa a Chile el doctor Raúl Bulnes. Le he pedido que haga una exposición ante nuestros amigos de mis actuales dolencias y vaticinios médicos y quirúrgicos. Él te llamara o te dejara recado a su regreso.

 

“Abrazos a los dos incluyendo a Marina, a la que le envió un beso clínico enteramente esterilizado. Salud. Pablo Neruda”.

 

Volodia agrega:

 

“Al volver el doctor Bulnes (…), converso largo con él. Como médico estuvo presente en la intervención quirúrgica del poeta en el Hospital Cochin, de París. Este Raúl es un personaje de una delicadeza inmensa. Me cuenta casi todo, pero no me dice nunca la naturaleza exacta del mal. Tal vez se guía por el aforismo: “A buen entendedor, pocas palabras”. Como soy mal entendedor sigo abrigando esperanzas”.

 

Todo el círculo íntimo del poeta, incluido el Comité Central del Partido Comunista de la época, conoció esta realidad.

 

A raíz de esto y sabiendo que el poeta tenía poco tiempo por delante y regresaría Chile, a dedicarse de manera prioritaria a su sueño “La Fundación Cantalao”, se constituye la “Comisión Pablo Neruda Isla Negra”, destinada a desarrollar obras que vincularán para siempre al poeta con Isla Negra y sus residentes. En la Comisión había varios Ministros y amigos. La dirigían Volodia Teitelboim y Sergio Insunza, y yo actuaba como secretario-ejecutivo.

 

Se le proponen al poeta tres proyectos, que cuentan con el apoyo del Presidente Salvador Allende, a través de la Cormu, entre ellos “Habitar Poético en Cantalao”, que era apoyado además por las Universidades de Chile, Católica y Técnica del Estado.

El poeta responde desde Francia, que agradece estos proyectos, que se inicien todos, lo antes posible, excepto Cantalao, que debe esperar su regreso.

 

A su vuelta, en diciembre de 1972, solicitó a los arquitectos Raúl Bulnes, Carlos Martner y Virginia Plubins, hacerse cargo de los tres proyectos. El diseño se trabajó “codo a codo” con Neruda como “arquitecto mayor”, por lo que casi todo el año 1973, el equipo viajó a Isla Negra prácticamente todos los fines de semana y algunas veces se quedó allí por semanas enteras.

 

Al comienzo, las reuniones se realizaban en el comedor de la casa, pero a partir de junio, se hicieron, alrededor del poeta, en cama. Fue notorio para todo el equipo y el círculo de los más íntimos que lo frecuentaban, que su salud se resentía día a día.

No conocíamos el diagnóstico del doctor Julio Álvarez, radiólogo del Hospital Van Buren, quien lo atiende en junio de 1973, a causa de fuertes dolores en las piernas y caderas. Decía su informe: “numerosas metástasis óseas en los dos fémures, en la pelvis, en la columna lumbar, columna dorsal y en las costillas”. Neruda tenía un cáncer diseminado y el médico envía el examen al departamento de cancerología de ese hospital.

Neruda le envía, como agradecimiento por su atención el libro ”Incitación al Nixonicidio”.

 

A los pocos días del golpe militar del 11 de septiembre, el 19 de ese mismo mes, es trasladado de urgencia a la clínica Santa María, donde muere días después, el domingo 23.

Su cuerpo fue velado entre barro, vidrios y cristales rotos en su saqueada casa La Chascona.

 

Su funeral vigilado se transforma en la primera manifestación masiva popular contra la dictadura.

 

Debemos destacar que sus restos “viajaron por el mundo”, buscando la aclaración de las dudas que surgieron sobre su muerte. Nosotros podemos asegurar, cualesquiera sea el resultado de esta investigación, que los sangrientos y brutales días de septiembre de 1973, aceleraron su enfermedad, constituyendo “otro crimen de la dictadura”, indirecto, si fue por el cáncer terminal que padecía, o directo si fue por una intervención deliberada de terceros.

Esta posibilidad está avalada más que por la acomodación de las circunstancias históricas, en el hecho cierto de que quienes comenzaban a dirigir el país eran y fueron capaces de la peores atrocidades en el campo de los derechos humanos, como fueron las detenciones, las torturas ,los asesinatos y desaparición de personas .

 

 

Raúl Bulnes Calderón

Vecino isleño, amigo y arquitecto del poeta.